Shakira somos todas

Leer desde el celular tiene sus beneficios, siempre lo supe. Con un par de tocadas a la pantalla podés llegar a maravillosos contenidos. "Feminismo artesanal" leí en la descripción de una seguidora (todo es en términos de TICs, claro), ni idea, nunca había escuchado o leído sobre ese feminismo. Googlée, hora sí, en la compu de escritorio, me senté a navegar, así mismo lo sentí. Cuando entré al primer blog de feminismo artesanal empecé a leer. Imágenes en blanco y negro defendiendo la libertad de decidir sobre el cuerpo propio, con un mensaje escrito con marcador. Comencé a sentirme como Shakira en ese meme en el que ella está sentada en una computadora de escritorio blanca, que está sacada en 1995. Me fijé y sí, los posts que ví iban del 2009 al 2012. Pasé algunos en el primer blog, y me encontré con un poema.

Yo en ese momento tenía unos 12 a 15 años y como cualquier adolescente en rebeldía contra todo lo ajeno y contra mí misma. Escucho Spinetta, me encierro en la habitación, no como, duermo. Vomito en el patio, por la ventana, en tuppers, en bolsas, en el inodoro. Me meto los dedos, el cepillo, como jabón. Me autodestruyo. Me flagelo. Intento arrancar mi piel toda con mis dedos blancos. No me divierto. Me duele la garganta. Estoy flaca. Me gusta. Tomo té. Leo libros. Paso los días.

Hoy, ahora, hago yoga y pienso en mis proyectos. Afuera hay una pandemia. No salgo de mi casa hace 40 días. Brillo todo lo que puedo. Siembro, hago pan y medialunas. Hablo con el vecino. Todes esperamos que estemos bien. Elles hacen arcoíris de respuestas: todo estará bien. Escucho y aprendo. Cuido y acompaño. Recuerdo y sonrío, hago la memoria, traigo al presente bonitos momentos de diversión y compañía. Soy relativamente feliz y siento muchas cosas bellas en mi corazón.

En momentos como hoy, con 200.000 muertxs en todo el mundo, víctimas de los intereses de pocos bolsillos grandes a quienes no les interesan les improductives, les niñes, les mayores, les discapacitades, y con todas las mujeres del mundo al cuidado de los mismos y también de los enfermos en los hospitales colapsados. Nosotres, algunes, protocolares, en nuestras casas, haciendo barbijos de tela, desinfectando todo, lavándonos las manos. En un penal de Devoto se da un reclamo, los presos se niegan a morir en la cárcel, hacinados, en la miseria total. En una casa, hay un femicidio. En muchas casas, hay violencia. En otras hay hambre. En más, hay de las dos y encima les niñes, no pueden salir a jugar afuera, respirar sol, nomás polvillo. En todos lados, una madre cuida. En un lugar, una mujer muere. En muchos lugares, una mujer llora en silencio en el baño para no ser escuchada. Cuando lo que se evita es hacer un ruidito, gritar es impensable. Sé que hay mundos hechos de mundos antiguos, en este momento. En mi jardín las flores crecen, afuera el mundo arde en miseria.

Este es el poema que leí en el blog, no sé de quién es, no encontré ninguna información. :

A vos te lloran las mismas lágrimas
de hace mil años.
Te siguen llorando los labios
y las mismas voces.
Te lloran las estúpidas excusas
como los mismos cobardes.
Te lloran a mares los gastos
también el hambre,
la casa gigante
y el huerto que nunca dio fruto.
A vos no se te quita la costumbre
de ser diente
uña
carne
y nada es resistente
en la humanidad que te inventaron.
Te pusiste pantalones
pero todavía sangras.
Te pusiste corbata
pero todo apunta
siempre a tu sexo.
A vos no se te quita la mala costumbre
de verte al espejo
y pensar que tienes que vencer
tu mente
o tu cuerpo.
A vos te lloran las mismas espadas
de hace mil años.

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